LA COYUNTURA 

La realidad parece superarnos a cada momento, como va la economía argentina hoy, dependerá de a quien le consulte y en que momento lo haga.

Dato previo clave:

La ONU advierte que podrían producirse 560 DESASTRES NATURALES PARA 2030. Estima que para ese año el número de desastres naturales podría elevarse a 1,5 por día como consecuencia directa del cambio climático, lo que exige decisiones firmes y urgentes.

  • Desde una historia compleja, un país agroalimentario de ingresos medios mantiene a la mitad de su población en la pobreza, una realidad inaceptable en cualquier contexto y aún más en un país productor de alimentos. Transformar esta contradicción en una oportunidad de desarrollo inclusivo es una necesidad impostergable.
  • El sistema político es democrático, pero una parte de la clase social más alta añora épocas dictatoriales, lo que refuerza la importancia de consolidar y defender las instituciones democráticas como base de cualquier proyecto de país sostenible.
  • El mejor año del salario real fue hace 50 años (1974), durante el peronismo. Recuperar y superar ese nivel de bienestar es posible con políticas que prioricen el trabajo, el poder adquisitivo y la producción nacional.
  • La elite dominante impulsa y sostiene una campaña contra el peronismo para apropiarse de recursos que considera propios. Revertir esta lógica implica disputar el sentido de esos recursos y orientarlos al desarrollo colectivo y no a intereses concentrados.
  • La historia económica se asocia a una elite agrocárnica que cobra en divisas y que, con un proyecto de país limitado, solo buscó maximizar sus beneficios mediante devaluaciones sistemáticas de la moneda nacional, obteniendo más pesos por cada divisa. Superar este modelo básico exige un proyecto de país que priorice el valor agregado, la industria y el empleo de calidad.
  • No se logró aún exportar por USD 100.000 millones, y el mejor nivel fue entre 2011 y 2014, con Cristina Kirchner (peronista) en el poder, período muy criticado por la elite nacional que intenta despolitizar la Argentina. Retomar y mejorar esos niveles de exportación es una meta alcanzable con una estrategia productiva coherente y sostenida.
  • La desigualdad social es muy regresiva y sigue en aumento. Invertir esta tendencia requiere políticas decididas de redistribución, inclusión y ampliación de derechos.
  • La recaudación se apoya más en impuestos al consumo que en tributos al capital, las ganancias o el patrimonio. Reorientar la estructura tributaria hacia una mayor progresividad es clave para financiar un desarrollo equitativo.
  • La evasión y elusión impositiva representaban 6 puntos del PBI (según datos antiguos), sin nueva información relevante ni debate público actual ni presencia en la agenda política. Colocar este tema en el centro de la discusión es fundamental para recuperar recursos estratégicos.
  • Se logró implementar el Aporte a las grandes fortunas para financiar los gastos de la pandemia, recaudando $230.000 millones, un monto limitado para sostener esas erogaciones. No más de 300 personas aportaron dicha suma, demostrando el enorme potencial recaudatorio que existe si se avanza con decisión sobre las grandes concentraciones de riqueza.
  • La FAE, fuga de divisas, proyectada en base a datos de la Balanza de Pagos en USD 5.000 millones trimestrales, es muy alta para un país periférico que carece de divisas y las necesita para su producción y crecimiento. Controlar y reducir esta fuga es condición indispensable para cualquier estrategia de desarrollo.
  • La alta volatilidad electoral, con tres tercios bien definidos, refleja marcos conceptuales muy diversos, muchas veces opuestos. Los medios de comunicación y operadores institucionales influyen según sus intereses de dinero y poder, lo que refuerza la urgencia de construir mayorías conscientes en torno a un proyecto nacional claro.
  • Existe una gran dificultad para acordar políticas básicas comunes que hagan de la Nación un lugar digno de ser vivido. Es imprescindible consensuar niveles mínimos de desempleo, pobreza, capacidad exportadora, deuda externa e interna, su forma de pago y destino, límites a la desigualdad, reducción de la vulnerabilidad y un tratamiento firme frente a la evasión, entre otros puntos estratégicos.
  • Se eliminan impuestos sobre Bienes Personales y se reducen tasas de retenciones a las exportaciones, decisiones que favorecen a los sectores más concentrados y debilitan la capacidad del Estado para impulsar políticas de desarrollo inclusivo.
  • Mantener bajo el nivel de precios retrasa la eliminación de subsidios a servicios, transporte y combustible. Esto comienza a cuestionarse hacia fines de 2025 y 2026. Al mismo tiempo, se continúa restringiendo la suba de ingresos, hoy con pérdidas de entre el 20% y el 30%, bajo el argumento de evitar presiones inflacionarias en un contexto de escasa inversión. Como resultado, muchas empresas se van, cierran o se reconvierten en importadoras, debilitando el entramado productivo local.
  • El nivel de consumo, tomando 2015=100, cayó a 76 durante la pandemia y hoy se ubica en 92. Recuperar y superar el nivel de 2015 es un objetivo posible si se impulsa el poder de compra y la producción interna.
  • El nivel de inversión fue 53 en pandemia y hoy es 78.