Desigualdad
¡Ignorantes, Ignotos. Todos!
" Todo lo que nos rodea es falso e irreal: falsa la historia que nos enseñaron, falsas las creencias económicas con que nos imbuyeron, falsas las perspectivas mundiales que nos presentan, falsas las disyuntivas políticas que nos ofrecen, irreales las libertades que los textos aseguran." Raúl Scalabrini Ortiz.
"La más hermosa de todas las dudas es aquella en la que los débiles y los desalentados levantan la cabeza y dejan de creer en la fuerza de sus opresores". Bertolt Brecht
Desde el inicio de la pandemia del COVID-19, los milmillonarios han acumulado fortunas inimaginables y baten récords, mientras se profundiza una brecha que ya no puede seguir naturalizándose...
Hoy, agravada por la crisis en los precios de los alimentos y la energía, todas las dimensiones de la desigualdad —de riqueza, ingresos, género y raza— se disparan en todo el mundo y exigen transformaciones profundas.
¿Por qué en el mundo el 1% de la población más rica concentra tanto poder sobre el resto, imponiendo condiciones que empujan a millones a la baja autoestima y a vidas indignas para cualquier ser humano?
Y en el caso argentino, ¿por qué la pobreza sigue presente y se reproduce, a pesar de tantos esfuerzos y promesas?.
- Porque los ciclos marcados por la restricción externa impiden transformar la estructura productiva y sus lógicas de distribución, bloqueando un desarrollo inclusivo y sostenido.
- Y porque las políticas de ajuste neoliberal frenan los potenciales niveles de crecimiento económico y social, sacrificando derechos y oportunidades en nombre de una falsa eficiencia.
¿Será que las opciones políticas progresistas no logran consolidarse o no alcanzan la fuerza necesaria para reducir de verdad el problema?
El BM, en un informe de marzo 2025, advierte que, si nada cambia de fondo, serán necesarios 100 años para reducir la pobreza a la mitad.
Hoy la extrema pobreza —vivir con USD 2,15 por día— afecta a 700 millones de personas, el 8,5% de la población mundial, una realidad que podría revertirse con decisiones políticas valientes.
Al mismo tiempo, el 44% de la población mundial sobrevive con apenas USD 6,85 al día.
Habría que quintuplicar los ingresos promedios a nivel mundial para alcanzar los USD 25 diarios por persona, un objetivo posible si se redistribuye la riqueza que hoy se concentra en muy pocas manos.

Causas de la dependencia Económica
Un ejercicio comparativo entre países muy disímiles como Argentina, Chile, Bolivia y Bélgica, revela con claridad, a través de la evolución del PBI per cápita durante 30 años (1989-2019), cómo se consolidan o se revierten las dependencias económicas.
En 1989, Bélgica partía de un nivel 5,3 veces superior al del país latinoamericano mejor posicionado: un PBI per cápita de USD 16.185 frente a los USD 3.087 de Brasil. Esta brecha inicial muestra el punto de partida de un modelo que puede ser transformado.
Tomando 1989=100 como año base, se observa con nitidez el potencial de cambio:
hasta el año 2008, en términos ascendentes, se registran los siguientes avances: Chile 469,5; Argentina 329,0; Bélgica 301,6; Brasil 287,5 y 244,5 Bolivia.
Tras la crisis financiera internacional de 2008 y hasta 2019, el escenario se reconfigura de manera significativa, demostrando que las decisiones de política económica importan: Chile 672,6; Bolivia 513,0; Argentina 355,7; Brasil 285 y Bélgica 279,1.
Estos datos evidencian varias cuestiones clave: el notable crecimiento boliviano y chileno, que consolidan un perfil dinámico; Argentina, que desde 2008 avanza pero muy lentamente, y Brasil y Bélgica que retroceden, mostrando que no hay resultados inevitables, sino modelos que pueden y deben revisarse.
Según CELAC la Pobreza Real corregida de los datos del INDEC la medición de la pobreza en Argentina nos daría otro resultado, más ajustado a la realidad.
Si actualizamos la línea de pobreza en base a los patrones de consumo 2017/18 y restauramos la línea de pobreza para los hogares que viven en alquiler, entonces, la pobreza real en Argentina es del 39% y no del 20% como se indica oficialmente.
La realidad es el doble de lo que se mide, eso significa que habría 4 millones de hogares pobres en realidad, y no 2,1 millones como dice el INDEC.
Y atención con este otro dato que no debemos soslayar: este 39% de hogares pobres, en términos de personas, equivale al 48%. Es decir, la mitad de la ciudadanía argentina es pobre. La medición oficial deja fuera de su cálculo a más de 6 millones de personas.
